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Editorial 9, septiembre 2010

Periodicidad: mensual
Editor: Alberto Kably Ambe
Abreviatura: Ginecol Obstet Mex
ISSN: 0300-9041
ISSNe: 2594-2034
Indizada en: PubMed, SciELO, Índice Médico Latinoamericano, LILACS, Medline.

Editorial

Ginecol Obstet Mex | 1 de Septiembre de 2010

Ginecol Obstet Mex 2010;78(9):467



Durante el siglo pasado la enfermedad hemolítica del feto y del neonato afectó, en algunos países, a 1 de cada 100 embarazos, con una mortalidad de 20 a 40% de los fetos o neonatos, sin contar la morbilidad por daño neurológico consecutivo a la ictericia severa. En México se desconoce la magnitud real de prevalencia de enfermedad hemolítica del feto y del neonato porque la información específica es dispersa o subregistrada. En esta edición de Ginecología y Obstetricia de México se incluye un artículo que revisa la repercusión de la transfusión intrauterina en pacientes con aloinmunización severa RhD en un lapso de 21 años en un centro de referencia de México y analiza los aspectos de la repercusión perinatal. Además, comunica los datos de isoinmunización materno-fetal y una reseña histórica de la transfusión intrauterina en México.

Cuando el tratamiento médico de una hemorragia obstétrica falla, la opción es el tratamiento quirúrgico, particularmente la histerectomía obstétrica. Desde luego que esto incrementa la morbilidad y mortalidad maternas. El problema es más común en mujeres con cesárea previa. Cuando se indica correcta y oportunamente, y la realiza un médico experimentado, apoyado con la administración de sangre, hemoderivados y antimicrobianos específicos, la mortalidad materna disminuye de manera importante.

La histerectomía de un útero grávido puede realizarse en dos circunstancias: cuando una razón obstétrica pone en riesgo la vida de la mujer, cuando hay una rotura uterina, placenta acreta, placenta previa, atonía uterina o por una causa extraobstétrica. Aquí se incluye un artículo que describe una técnica modificada de cesárea-histerectomía para limitar el sangrado durante la intervención en casos de acretismo placentario y placenta previa.

La amniocentesis del segundo trimestre sigue siendo la forma más común de diagnóstico prenatal invasivo. Primero se utilizó para el diagnóstico citogenético fetal en mujeres con edad materna avanzada, pero más tarde dos condiciones hicieron que tuviera mayor difusión: la aplicación del tamiz prenatal para la detección de riesgo de síndrome de Down y el desarrollo de nuevas tecnologías que han ampliado el espectro de las enfermedades que pueden estudiarse.

En nuestro país la demanda de la amniocentesis se ha incrementado progresivamente pero existen pocas publicaciones que describan los hallazgos genéticos y la terminación de los embarazos. En este número se comunican los hallazgos del análisis de las características clínicas y los resultados citogenéticos de 1,500 casos consecutivos de amniocentesis genética.

Hace 55 años, en las páginas de Ginecología y Obstetricia de México, los doctores Luis Castelazo Ayala y Arturo Perdomo publicaron un artículo a propósito de la valoración de los métodos de diagnóstico radiológico en Obstetricia y Ginecología. Ahí señalaban que: “El rendimiento óptimo de la radiología sólo es posible obtenerlo mediante una íntima cooperación del clínico y del radiólogo. Con cierta frecuencia es posible observar que la máxima información que puede dar un estudio radiológico no es obtenida ni utilizada, y las pacientes se ven indebidamente privadas de los beneficios que tal información aportaría a la resolución de sus problemas clínicos”.

 

Carlos Fernández del Castillo S
Editor


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