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Periodicidad: mensual
Editor: Alberto Kably Ambe
Abreviatura: Ginecol Obstet Mex
ISSN: 0300-9041
ISSNe: 2594-2034
Indizada en: PubMed, SciELO, Índice Médico Latinoamericano, LILACS, Medline.

Hierro intramuscular en las anemias más frecuentes en Ginecología y Obstetricia
Intramuscular iron in anemias more frequent in gynecology and obstetrics.

| 1 de Noviembre de 2013

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Ginecol Obstet Mex 2013;81:686-691


Mario Núñez Basso y col.*

Mexicali, BC.
 

* Doctores: José L. Apodaca y Federico Rivera. Mexicali, BC.
Reproducido de Ginecol Obstet Mex 1958;13:361-369.


L

as anemias que más frecuentemente se encuentran en ginecología y obstetricia son, sin duda, anemias hipocrómicas. La razón fundamental para ello es que la mujer tiene un equilibrio inestable en sus constantes hemáticas.

Sin que realmente se haya entendido la razón biológica, la mujer está sometida, durante sus años de actividad sexual, a una pérdida sanguínea: la menstruación, cuya cantidad varía de acuerdo con las circunstancias entre 500 y 100 cc, dándose como cantidad media la de 200 cc. A mayor abundamiento, la realización de una de las más importantes funciones de la mujer, la maternidad, siempre se acompaña de mayor o menor pérdida sanguínea y, como si esto fuera poco, las reservas de hierro se ven aún más disminuidas durante el largo período de lactación que frecuentemente observamos en nuestro país.

Los cuadros patológicos ováricos, tubáricos y uterinos, así como los trastornos funcionales, se hacen notables principalmente por pérdidas sanguíneas en cantidades anormales, y no digamos de los padecimientos neoplásicos, cuya sintomatología está fuertemente teñida en rojo. Teniendo, por último hasta un padecimiento exclusivo de la mujer llamado anemia hipocrómica idiopática, que presenta entre sus más seguros antecedentes, numerosos partos con hemorragias premenopáusicas e hipoclorhidria, aparte de deficiencia dietética de ácido ascórbico.

Estas y otras razones justifican el porqué las anemias hipocrómicas de la mujer son mucho más frecuentes que en el hombre, y también nos explica la razón de por qué la prepúber y la menopáusica vuelven a estar en igual proporción que el hombre en relación con el síntoma anemia.

El concepto de anemias hipocrómicas es variable según los diferentes autores, pero la gran mayoría está de acuerdo en que cifras de eritrocitos por abajo de 4,000,000, un hematócrito inferior a 34 cc y valores hasta de 10 g por ciento de hemoglobina en la mujer adulta, considerándose como anemias hipocrómicas.

De una vez dejaremos indicado, como dice con sobra de razón Báez Villaseñor, que el diagnóstico de anemia no representa sino un paso inicial necesitándose datos complementarios para iniciar una terapéutica racional. Múltiples estudios y comparaciones sobre las constantes hemáticas se han hecho con mujeres embarazadas y no embarazadas, siendo los resultados tan diferentes, como el número de autores, estando de acuerdo que las constantes hemáticas son más bajas en las embarazadas, tomando en cuenta el aumento del volumen total del plasma. Grant y House afirman que la cantidad media de hemoglobina en la embarazada es de 11.6 g por ciento, y el hematócrito de 36 cc; en cambio Wegner y Dieckcrmann, en un grupo seleccionado de pacientes embarazadas a término, encontraron 13 gramos por ciento de hemoglobina, hematócrito de 38.3 cc. Todos estos datos deben tomarse con reserva, ya que los valores cambian con la edad, con la altitud sobre el nivel del mar y aún con la raza. Muy interesante sería que hicieran un esfuerzo los directivos de estas Reuniones Nacionales y se lograran encontrar las constantes hematológicas para la mujer normal y embarazada en diferentes puntos estratégicos de la provincia.

Es importante decir algunas palabras en relación con la llamada “anemia fisiológica de la embarazada”, concepto generalizado y aceptado universalmente, llegando algunos autores a decir que la hemodilución que presentan las embarazadas cerca del término es una defensa del organismo para que en la hemorragia que el parto produce se pierda menos hemoglobina y eritrocitos. Últimamente se nota un cambio en este concepto, habiendo autores que ya no la aceptan sosteniendo que en realidad se trata de una anemia patológica que desaparece con la administración de hierro.

Es difícil descubrir la relación que puede haber entre la baja de la hemoglobina y la aparición de la sintomatología, fatiga y debilidad. Franck Heck, de la Clínica Mayo, ha encontrado que puede haber una baja de 2 a 3 g por ciento antes de que la sintomatología se pueda atribuir a anemia.

Frecuentemente se han observado pacientes en las que la anemia se ha ido desarrollando lentamente y pueden ajustar su actividad a su estado, sin darse real cuenta de su fatiga y debilidad y es solamente después de un tratamiento adecuado, cuando se ha logrado aumentar la hemoglobina, que comprenden que su estado anterior era propiamente ya de enfermedad. Mi concepto actual es que esto explicaría la mal llamada anemia fisiológica del embarazo; ésta se va instalando lentamente y todas las molestias que causa, la enferma las relaciona con su embarazo y se sorprende cuando con el tratamiento específico acusa una franca y rápida mejoría.

Por último, para no ver la anemia del embarazo como fisiológica, debe hacerse notar que algunos autores la invocan como uno de los factores de las toxemias, acentuando los edemas. Dieckmann, autoridad en este renglón, señala un mayor porcentaje de enfermas hipertensas y edematosas entre las anémicas que entre las que tienen sus constantes hemáticas normales. Opina, asimismo, que la toxemia es más frecuente en los lugares en que la anemia es más alta, por ejemplo, la India y el sur de Estados Unidos.

Indiscutiblemente las anemias hipocrómicas, frecuente, pero no necesariamente microcíticas, son causadas por deficiencia de hierro extrínseca, por absorción defectuosa, o escasa, por pérdidas o por demandas mayores. Representan uno de los tipos más frecuentes en México y, en principio, deben ser corregidas por la ingestión de hierro, debiéndose notar que la mejoría gradual de todos los síntomas continúa hasta que se logran alcanzar los niveles normales debiendo, de todas maneras, continuar la administración un corto tiempo más, ya que después de haberse logrado el nivel deseado debe administrarse suficiente para su almacenamiento en el hígado y el bazo, ya que se ha demostrado que la rápida absorción inicial disminuye francamente cuando se ha alcanzado cierto  nivel. No debemos entrar en detalles sobre la utilización del hierro, ya que son de todos conocidos; tan sólo quiero dejar marcado que en términos generales en Ginecología y Obstetricia hay factores especiales que nos obligan a tomar muy en cuenta las condiciones hematológicas de nuestras pacientes ya que, como dije antes, la mujer fuera de los estados patológicos en que se comporta igual que el hombre, me refiero a padecimientos entre cuyas sintomatologías se encuentra en lugar preponderante la anemia, es susceptible de presentar este cuadro especialmente durante la pubertad, durante toda su vida sexual activa y en el embarazo, puerperio y lactación.

Desde hace tiempo se ha intentado obtener otra vía de administración aparte de la oral, sin haberse logrado hasta ahora de manera satisfactoria.

Hace unos años, diferentes casas comerciales y estudios serios, sobre todo en Inglaterra, nos hicieron experimentar con el hierro endovenoso; sin embargo, los resultados halagadores en cuanto a su acción sobre la producción de hemoglobina se ensombrecían por los constantes trastornos generales que este medicamento producía, siendo los más notables dolor de cabeza, calosfrío, lipotimia, vómitos, que hicieron desistir de su uso. Los Laboratorios Berger de Inglaterra continuaron sus estudios y lanzaron al mercado un producto de hierro que se puede aplicar con buenos resultados por vía intramuscular. Desde hace unos meses a esta parte, en que nos fue posible obtener el producto por cortesía de los Laboratorios Lakeside, hemos estado usándolo controlando ampliamente a las enfermas tanto desde el punto de vista de su respuesta hematológica como de los trastornos que su aplicación pudiera causar. El aspecto de respuesta hematológica quedó a cargo del Dr. Apodaca, médico Iaboratorista, y en el aspecto clínico el Dr. Rivera y el que habla. Hasta el momento actual se han aplicado más de 150 ampolletas, no habiéndose presentado ninguna reacción indeseable. Interrogando con toda intención a los pacientes, no se ha descubierto ningún efecto colateral negativo. La respuesta desde el punto de vista clínico ha sido favorable en la totalidad de los casos; una franca sensación de bienestar, mayor actividad y, en general, la desaparición de todas las molestias causadas por la anemia.

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