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Indicaciones quirúrgicas en el cáncer del cuello uterino. Cuáles blastomas cérvico-uterinos operamos

Periodicidad: mensual
Editor: Alberto Kably Ambe
Abreviatura: Ginecol Obstet Mex
ISSN: 0300-9041
ISSNe: 2594-2034
Indizada en: PubMed, SciELO, Índice Médico Latinoamericano, LILACS, Medline.

Indicaciones quirúrgicas en el cáncer del cuello uterino. Cuáles blastomas cérvico-uterinos operamos*

Surgical indication in cervix cancer. Which cervix blastomas should we operate?.

Ginecol Obstet Mex | 1 de Agosto de 2005

Ginecol Obstet Mex 2005;73:466-8


*  Reproducido de: Ginecología y Obstetricia de México 1950;V:131-133.

Por el Dr. Luis TRUCY AUBERT de la Clínica Mexicana de Cirugía y Cáncer,
México, DF.

 

 

Ernesto WERTHELM, al publicar en 1898 la técnica metodizada para la extirpación abdominal del útero cancerizado en su cérvix, señaló una época y finalizó brillantemente el trabajo de los precursores: CZERNY, FREUND, SCHROEDER, OLSHAUSEN, HOCHENEGG, HERSFELD, HEGAR, ZUCKERKANDL, WÖLFLER y muchos otros.

Federico SHAUTA merece mención especial por su procedimiento lo más amplio posible para extirpar por vía vaginal el útero y tejidos adyacentes cuando existe cáncer en el cérvix.

Ambos procedimientos fueron pronto aplicados en todo el mundo y en América Hispánica, los trabajos de Juan Luis FAURE dieron amplia difusión a dichos métodos y en México desde el principio de este siglo, nuestros ginecólogos lo efectuaban con singular habilidad.

Justo es señalar que el terreno estaba abonado y que nuestra escuela quirúrgica ginecológica, modernizada por Ricardo SUÁREZ GAMBOA, Julián VILLARREAL, Juan VELÁZQUEZ URIARTE, Manuel J. CASTLLLEJOS y otros grandes médicos, permite desde hace cerca de 50 años efectuar la delicada y grave cirugía del cáncer cérvico-uterino.

En estas notas voy a referirme a lo efectuado desde hace 20 años, por mi maestro el doctor Conrado ZUCKERMANN y especialmente a lo hecho en los últimos 13 años, en que he tenido el honor de colaborar en sus intervenciones quirúrgicas.

El mérito le pertenece a él, a quien en estas líneas hago presente mi gratitud y el reconocimiento a sus grandes conocimientos como ginecólogo y como cirujano en cancerología.

Mientras en otros medios, especialmente anglosajones, la operación de WERTHEIM parecía haber pasado al olvido, en nuestra Clínica, ella seguía presente y en seguida sintetizo los casos operados desde 1936 a 1948 inclusive, es decir, durante 13 años.

En 

1936.- 8 

observaciones

 1937.- 6

 “

 1938.- 9 

 “

 1939.- 7 

 “

 1940.- 16 

 “

 1941.- 15 

 “

 1942.- 14 

 “

 1943.- 26 

 “

 1944.- 17 

 “

 1945.- 15 

 “

 1946.- 19 

 “

 1947.- 22 

 “

 1948.- 21 

 “

 

En total 195 enfermas operadas de blastoma cérvico-uterino.

Además de estas 195 operaciones de WERTHEIM se efectuaron dos linfadenectomías pélvicas, sin extirpación de la neoplasia cérvico-uterina, y tres histerectomías totales, vaginales, por blastoma inicial del cuello uterino.

La mortalidad postoperatoria inmediata fue de una sola persona fallecida a los diez días de la intervención, por embolia.

La persistencia en vida, después de 5 años, podemos anotarla en 89 de las operadas, teniendo noticia exacta de muerte con reproducción cancerosa, en 32 de ellas.

Al hacer la indiciación operatoria, tomamos muy en cuenta la división universalmente aceptada para agrupar en cuatro categorías principales, el blastoma de esta localización; estas cuatro etapas son:

1.- Cáncer del cuello de la matriz, inicial, limitado a una porción del cérvix o a casi todo el cuello, pero sin invadir las regiones cercanas.

2.- Cáncer del cérvix y de las porciones cercanas; fondos de sacos vaginales e inicial invasión de los parametrios.

3.- Blastoma cervical con propagación a una o varias de estas partes: endometrio, parametrios, tercio superior de la vagina, ganglios linfáticos pélvicos (uno o varios).

4.- El cáncer pélvico de origen uterino en el que ya están invadidas una o varias de estas estructuras: vejiga, recto, múltiples ganglios pélvicos, etc.

En nuestro concepto, las etapas primera y segunda son las que presentan la mejor indicación para tratar de efectuar la amplia extirpación quirúrgica que el padecimiento amerita.

En la etapa tres, cuando los ganglios linfáticos pélvicos están invadidos, la cirugía presenta todavía algunas posibilidades por medio de la linfadenectomía pélvica y realmente en algunos casos se puede intentar también la intervención quirúrgica total.

Para leer la información completa, por favor descargue el archivo PDF.


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