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Valoración de los Métodos de Diagnóstico Radiológico en Obstetricia y Ginecología

Periodicidad: mensual
Editor: Alberto Kably Ambe
Abreviatura: Ginecol Obstet Mex
ISSN: 0300-9041
ISSNe: 2594-2034
Indizada en: PubMed, SciELO, Índice Médico Latinoamericano, LILACS, Medline.

Valoración de los Métodos de Diagnóstico Radiológico en Obstetricia y Ginecología*

Assessment of the Radiological Diagnostic Methods in Obstetrics and Gynecology.

Ginecol Obstet Mex | 1 de Septiembre de 2010

Ginecol Obstet Mex 2010;78(9):509-523


Dr. Luis Castelazo Ayala. Profesor de Obstetricia Teórica de la Escuela Nacional de Medicina. 
Tocólogo de la Maternidad Núm. Uno del IMSS.
Dr. Arturo Perdomo. Médico Radiólogo de la Maternidad Núm. 
Uno del IMSS y del Hospital Infantil de México.

 

* Tema oficial, leído en la V Reunión Nacional de Ginecología y Obstetricia, representando al Instituto Mexicano del Seguro Social.
Reproducido de Ginecología y Obstetricia de México  1955;X(1):25-46.

El progresivo perfeccionamiento del equipo y las técnicas de radiología diagnóstica ha ido facilitando cada vez más la labor del clínico en la investigación de numerosas entidades nosológicas. En Obstetricia y Ginecología tal procedimiento exploratorio resulta particularmente provechoso y en la actualidad es de uso corriente en la práctica clínica de la especialidad.

El rendimiento óptimo de la radiología sólo es posible obtenerlo mediante una íntima cooperación del clínico y el radiólogo. Con cierta frecuencia es posible observar que la máxima información que puede dar un estudio radiológico no es obtenida o utilizada, y las pacientes se ven indebidamente privadas de los beneficios que tal información aportaría a la resolución de sus problemas clínicos. El trabajo conjunto entre el radiólogo, y el ginecotocólogo hace posible que éste conozca con precisión los datos que la exploración radiológica puede ofrecerle y evita las inadecuadas solicitudes de estudios en las que se pide una información inasequible a la radiología o en las que el clínico se ve privado de la total aportación de ésta. En virtud de la gran cantidad de recursos con que cuentan las técnicas radiológicas modernas y de la variedad de condiciones obstétricas y ginecológicas en que tal exploración resulta útil, el médico debe justificar la solicitud del estudio informando al radiólogo de todos los atributos clínicos del caso y haciéndole conocer el problema total en el que desea su contribución. El radiólogo, por su parte, debe estar enterado de todos los recursos técnicos que ha de poner en práctica para resolver íntegramente los problemas que le sean planteados. En atención a la gran variedad de estos problemas y a lo delicado de algunas de sus técnicas, es muy beneficioso contar con un radiólogo que haya tenido un entrenamiento intensivo en Radiología Gineco-Obstétrica y que mantenga un vivo interés y un volumen de trabajo apreciable en tal subespecialidad. Los mejores resultados se obtienen de la permanencia de un radiólogo de este tipo dentro de las grandes instituciones Gineco-Obstétricas.

La revisión que sigue pretende concretar las posibilidades diagnósticas que los métodos radiológicos ofrecen a la Obstetricia y Ginecología, para lo cual consideramos necesario hacer una revisión sintética de todos los estados anormales en que la exploración es útil, señalando en cada una su grado de utilidad práctica. Pasaremos por alto aquellos datos que, pudiendo ser demostrados por la radiología, no ofrecen interés ya que la clínica los hace evidentes con facilidad.


PRIMERA PARTE
RADIO DIAGNÓSTICO OBSTÉTRICO 
I. Diagnóstico precoz del embarazo

Radiológicamente el esqueleto fetal es perceptible entre las 12 y 16 semanas. Antes de las 12 semanas el embarazo puede ser diagnosticado por 2 procedimientos radiológicos: el pneumoperitoneo pélvico y la histerosalpingografía. Peterson (37) y Stein (49) han descrito imágenes características con el primero de ellos en embarazos de 6 a 10 semanas: engrosamiento del istmo, crecimiento del útero hacia los ligamentos anchos y esfericidad uterina. La histerosalpingografía revela disminución de la tonicidad uterina, acortamiento del cérvix, cierto grado de oclusión en el orificio uterino de las trompas y un defecto de llenado que enmarca el contorno del huevo.

Se acepta universalmente que la existencia de un embarazo intrauterino es una formal contraindicación para la histerosalpingografía en vista del peligro de aborto que implica; por esta razón, entre otras, debe practicarse en el período postmenstrual. El pneumoperitoneo tampoco debe utilizarse en estos casos en virtud de que sus resultados son muy inferiores a los de procedimientos más sencillos y menos agresivos: examen clínico y pruebas de laboratorio. Estos recursos radiológicos los hemos mencionado porque ocasionalmente son capaces de diagnosticar el embarazo cuando se han indicado por otros motivos y sin conocer su existencia.

II. Estudios radiológicos sobre el feto
1. Pseudociesis

Existen manifestaciones subjetivas de embarazo, el abdomen está distendido y hay ausencia total de manifestaciones objetivas abdominales. Cuando las dificultades exploratorias dejen duda acerca del diagnóstico o cuando se quiera tener ante la paciente una comprobación objetiva del diagnóstico, una placa simple frontal y otra lateral indican fácilmente la falta de sombras fetales y tejidos blandos (útero, placenta), estando ocupado todo el abdomen por asas intestinales distendidas. 

 

2. Edad del embarazo

La solicitud del clínico está justificada: A) cuando se desconoce la fecha aproximada en que principió el embarazo, los cálculos clínicos son inciertos y hay indicación de interrumpirlo a una edad determinada; B) cuando conociendo la fecha de la última regla, el desarrollo y los caracteres uterinos estén en franco desacuerdo con ella: exceso de volumen total o parcial del huevo (embarazo gemelar, feto gigante, polihidramnios), amenorrea no gravídica que precedió al embarazo, etc.; C) cuando la existencia de anormalidades genitales congénitas (útero bicorne, unicorne, etc.) o adquiridas (tumores, procesos adherenciales) restan posibilidades a los procedimientos propedéuticos habituales para determinar la edad del feto y, D) en caso de que se necesite una constancia objetiva para fines médico-legales. 

Aun cuando la osificación principia en el embrión en el curso de la 7a. semana, no pueden descubrirse sombras esqueléticas sino hasta la 12a. semana en que, según Bishop (6), las sombras óseas pueden distinguirse en una de cada tres placas. La aparición de sombras no es constante sino hasta las 16 semanas; antes de esto, las placas negativas no excluyen la posibilidad del embarazo. 

Para conocer la edad del embarazo por métodos radiológicos pueden usarse 2 procedimientos: la cefalometría y la identificación de puntos de osificación en el esqueleto fetal que van apareciendo a diferentes edades. Por cefalometría puede medirse simplemente el diámetro occipitofrontal y una vez corregida la distorsión se lleva la cifra a la tabla construida por Scammon y Calkins (43); lo mismo puede hacerse por los diámetros suboccipitobregmático y biparietal (26). En virtud de que estos diámetros no siempre aparecen exactamente en las placas frontal y lateral, otros autores (47) han utilizado con éxito la medición del perímetro cefálico a partir de cálculos sobre los diámetros perpendiculares mayores obtenidos en ambas placas.

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