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Valorización clínica del embarazo ectópico

Periodicidad: mensual
Editor: Alberto Kably Ambe
Abreviatura: Ginecol Obstet Mex
ISSN: 0300-9041
ISSNe: 2594-2034
Indizada en: PubMed, SciELO, Índice Médico Latinoamericano, LILACS, Medline.

Valorización clínica del embarazo ectópico*

Clinical assessment of ectopic pregnancy.

Ginecol Obstet Mex | 1 de Mayo de 2007

Ginecol Obstet Mex 2007;75:304-7


Por el Dr. Mario MADRAZO BASAURI.
México, DF.

 

En este estudio me propongo valorar y comentar  los hechos que se han ido acumulando a mi  experiencia personal a través de quince años de dedicarme a la Toco-Ginecología, en los cuales tuve la oportunidad de intervenir en ciento cuarenta y ocho casos de embarazo ectópico.

* Tomado de Ginecología y Obstetricia de México 1952;VII:21-25.


Morbilidad

 

Durante los ochos primeros años de mi ejercicio profesional, solamente llegaron a mis manos tres casos. Fue hasta que me hice cargo del Servicio de Ginecología del Sanatorio Nº 1 del Seguro Social donde, por el gran volumen de enfermas que acudían a mi servicio, intervine durante tres años, de 1944 a 1946, en ciento treinta y dos casos. Trece casos más he atendido en diversos servicios como sigue: seis en el de Ginecología del Hospital Colonia durante los años de 1947 a 1949; dos en el de Ginecología de la Cruz Roja Mexicana en 1950 y los cinco restantes en el lapso comprendido entre 1944 y junio de 1951 en clientela privada. 

La experiencia referida me ha revelado que la gestación ectópica ocurre con mayor frecuencia en una edad que fluctúa entre los veinticinco y los treinta y cinco años. La paciente más joven de la serie tenía veintiún años y la mayor cuarenta y dos.

Del estudio de las historias clínicas de las enfermas examinadas se desprenden dos hechos significativos:

1. Que la mayor parte de ellas habíanse casado viejas.

2. Que muchas sufrieron abortos repetidos, anteriores a su gestación ectópica.

Fertilidad y embarazo ectópico

 

El análisis de los casos revela que el 32% de las pacientes nunca se habían embarazado antes, y el 42% no había logrado un producto a término. Solamente encontré un 9% de multíparas.

Esto nos demuestra el factor, generalmente aceptado, que consiste en que la infertilidad está comúnmente asociada a los embarazos ectópicos. 

Después de revisar las causas que pueden considerarse como factores predisponentes o eficientes que desencadenaron las gestaciones ectópicas en nuestras enfermas, hemos llegado a la conclusión de que en la mayoría de ellos, la etiología no es clara. 

Es fácil comprender cómo una vieja salpingitis por gonorrea puede dejar lesiones cicatriciales en la trompa y jugar un papel de cierta importancia en la producción del embarazo ectópico; pero no creo que esta causa juegue el papel específico que se le atribuye. Considero que a medida que se avance en el tratamiento antibiótico y se le emplee en todos los casos iniciales de salpingitis, los resultados devastadores que se observaban en las mucosas de las trompas, pasarán a un segundo término en la etiología de los embarazos ectópicos.  

El papel tan preponderante que se le concede en la actualidad a la endometriosis nos parece un poco exagerado, pues en nuestra serie de casos únicamente la encontró el Anatomopatólogo en el 23% de ellos, Cabe aclarar que sólo en el cincuenta por ciento de tales casos se realizó dicho examen. 

En un 46% de los casos encontramos que se trataba de mujeres que no se habían embarazado entre los 5 y 7 años que precedieron al embarazo ectópico, sin haber usado durante este tiempo método anticonceptivo alguno. 

Signos y síntomas

 

Es indudable que en algunas ocasiones el embarazo ectópico toma formas atípicas, pero es posible en un 90% de los casos meterlo dentro de un cuadro bien caracterizado. Este consta de amenorrea o regla anormal, dolor abdominal o pélvico, masa tumoral pélvica, hemorragia vaginal continua y moderada y por último, siempre que se vea a la enferma cuando ha mediado alguna ruptura del embarazo, se presentará sensación de pujo. Este signo lo he notado en casi todos los casos que se me han presentado, a pesar de que jamás se haya descrito en los tratados de Patología. 

La amenorrea se observó en el 91% de los casos y una última regla anormal, en el 9%. 

El dolor abdominal o pélvico se presentó en el 100% de los casos y precedió a la hemorragia vaginal en un 37% de ellos, mientras que fue concomitante con ella en un 34%. 

La masa tumoral fue palpable en el 79% de los casos. Solamente en un 21% no fue posible palpar el tumor en el anexo, con toda seguridad debido a que el embarazo era muy reciente. 

El número de días transcurridos entre la amenorrea y el desencadenamiento del cuadro en un 69% de casos fue de una a tres semanas y en un 31% de tres a seis semanas. Considero que el tiempo máximo que puede aguantar un embarazo ectópico sin presentar ruptura que le dé manifestaciones clínicas a la enferma, es de seis a ocho semanas. 

El 12% de enfermas fueron recibidas en estado de choque y dos de ellas agudizaron su cuadro después del examen ginecológico.

Solamente encontramos dolor en los hombros o en la espalda en un 8% de los casos y siempre coincidió con grandes hemoperitoneos por hemorragia cataclísmica. Creemos que esto se deba a irritación peritoneal alta, ya que siendo tan intempestiva la acumulación de un gran volumen sanguíneo en un corto espacio de tiempo dentro de la cavidad del vientre, no da tiempo a que se organicen adherencias que puedan limitar el proceso a la pelvis. 

Náuseas, vómitos, fiebre o rigidez del vientre, no se encuentran de manera constante ni característica. El aumento de la frecuencia del pulso, la lipotimia y la baja brusca de la tensión arterial son, sin duda, datos de suma importancia, pero únicamente se presentan en los casos de grandes hemorragias y esto lo hemos notado sólo en el 8% de nuestros casos, lo cual empequeñece mucho la importancia de estos signos para el diagnóstico precoz del embarazo ectópico, es decir, antes de que haya sufrido alguna ruptura que es el ideal en este tipo de padecimiento. 

La hemorragia vaginal se observó en el 78% de los casos y fue siempre constante durante todo el periodo posterior a su iniciación, pero en pequeña cantidad y más bien con caracteres de serosidad sanguinolenta, que con los que una gran metrorragia. 

La hiperleucocitosis siempre la encontramos y con cifras hasta de 28,000 y 30,000 en aquellos casos en que había hemoperitoneo. La atribuimos a irritación peritoneal porque no existió en enfermas que tuvimos en observación y que nunca presentaron grandes hemorragias; sin embargo, apareció en este mismo tipo de enfermas cuando presentaron cuadro de gran hemorragia intraperitoneal intempestiva por ruptura de la trompa, sobre todo cuando ésta era a nivel del mesosalpinx.

 

Diagnóstico 

 

El embarazo ectópico es una enfermedad de sorpresas, pero el cirujano que la tiene en la mente la diagnostica siempre, aunque muchas veces lo haga no estando ella presente: En estos casos vale más pecar por exceso de cuidado que por defecto en la atención. 

Preoperatoriamente el diagnóstico se hizo en el 94% de los casos y el mayor margen de error nos la dieron enfermas que habiendo tenido intentos criminales de aborto, nos negaron todo antecedente. 

En la mayor parte de los casos nos hemos atenido, para llegar al diagnóstico, a la historia clínica, a los síntomas y a los descubrimientos físicos. Solamente como ayuda adicional recurrimos en tres ocasiones a la colpotomía y en dos a la punción del fondo de saco de Douglas. 

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