Indizada en: SciELO, Índice Médico Latinoamericano, LILACS, Medline Editada por la Federación Mexicana de Colegios de Obstetricia, y Ginecologia AC Fundada por la Asociación Mexicana de Ginecología y Obstetricia en 1945
Julio César Velasco Castro,1 Karla Melissa Masmela García,1 Lorena García Agudelo2
1 Médico general, Departamento de Pediatría y Ginecología, miembro del Grupo de Investigación GIHORO. 2 Médico, especialista en epidemio-logía, Magíster en VIH-SIDA, jefe del grupo de investigación GIHORO. Hospital Regional de la Orinoquia, Yopal, Colombia.
Velasco-Castro JC, Masmela-García KM, García-Agudelo L. Mortalidad materna y perinatal asociada con em-bolia del líquido amniótico: revisión narrativa. Ginecol Obstet Mex 2026; 94: e11273. https://doi.org/10.24245/gom.v94id.11273
Resumen
OBJETIVO: Integrar la evidencia publicada entre 2018 y 2025 de casos y series de casos de embolia de líquido amniótico definidos mediante los criterios de Clark y colaboradores, y describir la morbilidad y mortalidad materna y perinatal asociadas con tres tipos clínicos: cardiopulmonar con coagulación intravascular diseminada, cardiopulmonar sin coagulopatía y coagulación intravascular diseminada aislada.
METODOLOGÍA: Revisión narrativa de 100 casos publicados en 75 reportes y series. Los casos se reclasificaron según el tipo clínico predominante. Se efectuó un análisis descriptivo y exploratorio, sin inferencia causal, con cálculo de razón de momios, intervalos de confianza al 95% y valores de p.
RESULTADOS: La edad materna media fue 33.4 años y las semanas de gestación 36.6. Predominaron multíparas, embarazos a término y cesárea. La embolia ocurrió durante el parto o la cesárea en 50% de los casos. En todas las pacientes se registraron: la coagulación intravascular diseminada en 90% y paro cardiorrespiratorio en 52%. El tipo cardiopulmonar con coagulación intravascular diseminada fue el más frecuente (85%) y se asoció con mortalidad materna y perinatal. La mortalidad materna fue 13%; la morbilidad grave en supervivientes, 57%; y la mortalidad perinatal, 9%.
CONCLUSIONES: La embolia de líquido amniótico constituye un espectro clínico heterogéneo. El tipo cardiopulmonar con coagulación intravascular diseminada representa la forma más grave y mortal. Su clasificación clínica mejora la descripción de los desenlaces y puede orientar la estratificación del riesgo.
OBJECTIVE: To synthesise evidence published between 2018 and 2025 on cases and case series of amniotic fluid embolism, as defined by Clark et al., and to describe associated maternal and perinatal morbidity and mortality across three clinical types:cardiopulmonary type with disseminated intravascular coagulation; cardiopulmonary type without coagulopathyand isolated disseminated intravascular coagulation
METHODS: A narrative review was conducted of 100 cases published in 75 reports and case series. Cases were reclassified according to the predominant clinical type. Descriptive and exploratory analyses were performed without causal inference, including the calculation of odds ratios, 95% confidence intervals and p-values.
RESULTS: The mean maternal age was 33.4 years, and the mean gestational age was 36.6 weeks. Multiparous women, term pregnancies and caesarean sections predominated. Embolism occurred during labour or caesarean section in 50% of cases. Hypoxia and hypotension were reported in all cases, disseminated intravascular coagulation in 90%, and cardiorespiratory arrest in 52%. The most common presentation was the cardiopulmonary type with disseminated intravascular coagulation (85%), which was associated with maternal and perinatal mortality. Maternal mortality was 13%, severe morbidity among survivors was 57%, and perinatal mortality was 9%.
CONCLUSIONS: Amniotic fluid embolism constitutes a heterogeneous clinical spectrum. The cardiopulmonary type with disseminated intravascular coagulation is the most severe and lethal form. Clinical classification may improve outcome prediction and inform risk stratification.
La embolia del líquido amniótico es una urgencia obstétrica infrecuente y potencialmente grave.1 A pesar de su baja incidencia sigue siendo una de las causas más importantes de morbilidad materna grave. Datos poblacionales de Estados Unidos reportan una mortalidad materna promedio del 17.7% durante un periodo de 20 años. Esta tendencia ha disminuido de forma sostenida, quizá por los avances en cuidados críticos y en los protocolos de transfusión masiva.2 En países desarrollados, la embolia de líquido amniótico sigue siendo una causa relevante de mortalidad materna. Sin embargo, las tasas actuales son menores que las históricas. Han pasado del 61% a cifras contemporáneas entre 10% y 26%, atribuibles al reconocimiento temprano y a mejores estrategias de reanimación. Aun así, la evolución inicial suele ser crítica. Cerca del 50% de las pacientes fallecen durante la primera hora. Hasta dos tercios mueren antes de cinco horas. El mayor riesgo de muerte se concentra entre 1 y 12 horas después del evento. Algunos estudios poblacionales informan una mortalidad del 26.4% y coagulación intravascular diseminada en 66% de los casos. El registro del Reino Unido reporta una mortalidad del 37% y deterioro neurológico en 7% de las supervivientes. Las mujeres que superviven pueden resultar con secuelas neurológicas, pulmonares y cardiovasculares. También tienen mayor riesgo de depresión y trastorno de estrés postraumático.
En el ámbito perinatal, la embolia de líquido amniótico se asocia con una mortalidad aproximada del 30%. Las tasas combinadas de muerte fetal o neonatal se ubican entre 10 y 40%. Además, se ha descrito mayor frecuencia de encefalopatía hipóxico‑isquémica, parálisis cerebral y discapacidad cognitiva. La supervivencia neurológicamente intacta se estimaba antes en solo 15%. Sin embargo, los datos recientes sugieren una mejoría cercana al 46%. Este cambio podría reflejar avances en el diagnóstico, la comprensión fisiopatológica y el tratamiento integral de esta complicación catastrófica.3
La embolia de líquido amniótico tiene un curso impredecible y un origen complejo y multifactorial. Los factores de riesgo que se han reportado con mayor frecuencia asociados con la embolia de líquido amniótico son: edad materna avanzada, multiparidad, traumatismos, diabetes gestacional, polihidramnios, placenta previa, desprendimiento de placenta, inducción del parto, parto y cesárea.4-9
La fisiopatología aún no se comprende del todo. Los estudios previos han confirmado que las obstrucciones mecánicas y los factores inmunitarios pueden desempeñar un papel importante en su patogenia. Incluso hay quien ha planteado las teorías de las tormentas inmunitarias y de la coagulación que contribuyen a explicar un poco la patogenia de la embolia de líquido amniótico, pero el mecanismo exacto es muy complejo y quizá las investigaciones posteriores puedan profundizar más al respecto.8
El diagnóstico de embolia de líquido amniótico se basa en criterios de exclusión siguiendo un escenario clínico acorde con sus características. La embolia de líquido amniótico es fundamentalmente un diagnóstico clínico porque no existe una prueba definitiva y confiable. El patrón clínico característico se manifiesta por hipotensión abrupta o colapso cardiopulmonar, evidencia de coagulación intravascular diseminada (CID), falta de fiebre y aparición durante el parto o poco después del parto. Establecer criterios precisos para diagnosticar la embolia de líquido amniótico ha sido un desafío debido a la ausencia de una única prueba definitiva. Se han introducido varios estándares internacionales para definir la embolia de líquido amniótico, entre ellos está el de la Society for Maternal-Fetal Medicine (SMFM),10 el de Clark SL y colaboradores11 el del Reino Unido,12 entre otros, que establecen criterios con algunas diferencias, como las de la naturaleza del diagnóstico. Clark SL y su grupo11 establecieron los criterios en 2016, pero, aunque estandarizados para investigación, son los más utilizados en la bibliografía occidental.
La embolia del líquido amniótico se ha dividido en típica y atípica. La primera se caracteriza por la aparición repentina de paro cardiorrespiratorio, hipotensión, afectación respiratoria y coagulación intravascular diseminada, en ausencia de fiebre, mientras la atípica se manifiesta sin coagulación intravascular diseminada.8,9 El tratamiento se basa en el soporte cardiorrespiratorio y hemodinámico.10
Esta clasificación de embolia del líquido amniótico se divide en: cardiopulmonar con coagulación intravascular diseminada, cardiopulmonar sin coagulación intravascular diseminada y coagulación intravascular diseminada aislada, se fundamenta en descripciones clínicas explícitas publicadas en la bibliografía.
Suvannasarn R y coautores12 señalaron que la embolia de líquido amniótico puede manifestarse en dos fases diferenciadas: una cardiopulmonar caracterizada por colapso hemodinámico e hipoxemia, y una hematológica dominada por coagulación intravascular diseminada. Al respecto señalan que esta última puede tener una manifestación inicial, incluso en ausencia de daño respiratorio. Pacheco y colaboradores1 confirmaron esta variabilidad; describieron casos con colapso cardiopulmonar con coagulación intravascular diseminada, otros con colapso sin coagulopatía inicial, y un subgrupo donde la coagulación intravascular diseminada es la manifestación predominante. De manera concordante, Stafford IA y su equipo7 reportaron pacientes con colapso hemodinámico sin coagulación intravascular diseminada, lo que refuerza la existencia de un tipo cardiopulmonar puro. Asimismo, el registro japonés de embolia de líquido amniótico documentó tres patrones clínicos debidamente diferenciados: cardiopulmonar agudo, cardiopulmonar leve sin coagulación intravascular diseminada y coagulación intravascular diseminada predominante.12 En conjunto, estas fuentes demuestran que la embolia de líquido amniótico constituye un espectro clínico heterogéneo, más amplio que la definición estricta propuesta por Clark y coautores11 y pueden explicar el uso de una clasificación clínica para describir de manera adecuada la diversidad de presentaciones observadas en la bibliografía.
La justificación de esta revisión narrativa de la mortalidad y morbilidad materna y perinatal asociadas con la embolia de líquido amniótico radica en su baja frecuencia, inicio abrupto y elevada mortalidad. El conocimiento disponible proviene, en gran medida, de reportes y series de casos. La variabilidad en la gravedad clínica, el momento de inicio del tratamiento y el control de las complicaciones exige integrar la evidencia dispersa. Esta síntesis permite identificar patrones clínicos relevantes y aportar información útil para la práctica médica. Por ello, se eligió una revisión narrativa, orientada al análisis amplio y contextualizado de los casos publicados.13
El objetivo de este estudio fue: integrar la evidencia publicada entre 2018 y 2025 de casos y series de casos de embolia de líquido amniótico definidos mediante los criterios de Clark y su grupo.11 Se buscó caracterizar la presentación clínica, estimar la mortalidad y morbilidad materna y perinatal reportadas, y analizar su relación con factores clínicos potencialmente asociados.
METODOLOGÍA
Revisión narrativa de la bibliografía de embolia de líquido amniótico, con hincapié en reportes y series de casos publicados en inglés y español. El análisis fue descriptivo y exploratorio, sin inferencia causal. La búsqueda se efectuó en PubMed/MEDLINE, SciELO, LILACS y Google Scholar. Se complementó con una revisión manual de las referencias de los artículos seleccionados. Estas fuentes se eligieron por su pertinencia en obstetricia y por su capacidad para recuperar bibliografía latinoamericana y anglosajona de mortalidad y morbilidad materna y perinatal.
El periodo de búsqueda incluyó artículos publicados entre el 1 de enero del 2018 y el 31 de diciembre del 2025. La última búsqueda se efectuó en mayo del 2026.
Se emplearon términos controlados MeSH y DeCS y palabras clave libres. Los términos MeSH utilizados fueron: “Amniotic Fluid Embolism”, “Amniotic Fluid”, “Pregnancy Complications”, “Disseminated Intravascular Coagulation” y “Cardiovascular Collapse”. Sus equivalentes DeCS fueron: “Embolia de Líquido Amniótico”, “Líquido Amniótico”, “Complicaciones del Embarazo” y “Coagulación Intravascular Diseminada”.
Las estrategias de búsqueda incluyeron combinaciones con operadores booleanos, adaptadas a cada base de datos. En PubMed se utilizó la siguiente estrategia principal: “Amniotic Fluid Embolism” [MeSH] OR “amniotic fluid embolism”) AND (“Case Reports” [Publication Type] or “case report”) AND (pregnancy or obstetrics).
Para SciELO y LILACS se empleó: (“embolia del líquido amniótico” or “líquido amniótico y embolia”) AND (“reporte de caso” or “caso clínico”)AND (embarazo OR obstetricia).
Se incluyeron reportes de caso y series de casos que permitieran evaluar la proporción de desenlaces maternos y perinatales asociados con la embolia de líquido amniótico. Los estudios observacionales y las revisiones narrativas o históricas se utilizaron para complementar los conceptos de fisiopatología, manifestaciones clínicas, diagnóstico y tratamiento. No se aplicó restricción geográfica. Se excluyeron artículos sin datos clínicos, estudios en animales, comunicaciones preliminares sin texto completo, duplicados, publicaciones cuyo texto completo no pudo obtenerse y trabajos sin relación directa con el objetivo de la revisión.
Los autores seleccionaron los artículos de manera independiente. Se consideraron la relevancia clínica, la calidad descriptiva y la pertinencia temática. La información se sintetizó mediante análisis narrativo. Se integraron hallazgos clínicos, fisiopatológicos y terapéuticos relacionados con los desenlaces maternos y perinatales reportados en la bibliografía.
La selección de artículos siguió un esquema tipo PRISMA adaptado para revisiones narrativas. En la fase de identificación se obtuvieron 204 registros: PubMed, 96; SciELO, 17; LILACS, 9; Google Scholar, 37; y búsqueda manual de referencias o estudios relacionados, 45. Luego de eliminar 69 duplicados, quedaron 135 registros para evaluación inicial.Durante la revisión de títulos y resúmenes se excluyeron 34 registros. Se evaluaron 101 textos completos y se excluyeron 26 por no aportar información clínica caso por caso, incluir solo resumen o texto incompleto, o estar publicados en idiomas distintos al inglés o español. Finalmente, se incluyeron 75 artículos para la síntesis narrativa: 63 reportes de caso, 8 series de casos, 3 cartas al editor y 1 póster. En total, se analizaron 100 casos clínicos. Figura 1
Diagnóstico de embolia de líquido amniótico
Para evaluar el diagnóstico de los casos publicados se utilizó la clasificación de Clark y colaboradores.11 Esta clasificación sigue siendo una referencia principal para definir casos de embolia de líquido amniótico en gran parte de reportes y series identificados. Además, fue uno de los primeros consensos multidisciplinarios orientados a estandarizar un cuadro clínico heterogéneo. Algunos autores la han usado junto con otros sistemas diagnósticos.14 Los criterios se muestran en el Cuadro 1.
Variables de estudio
El análisis incluyó variables dependientes e independientes. Las primeras fueron: mortalidad materna, perinatal, muerte fetal, muerte neonatal temprana, morbilidad materna y neonatal. Algunas variables independientes se describieron y otras se compararon con los desenlaces. Estas incluyeron: a) características demográficas y clínico-patológicas de edad materna, paridad, semanas de gestación y comorbilidades; b) características obstétricas de vía de nacimiento, inducción del trabajo de parto, indicación de prostaglandinas o métodos mecánicos, amniotomía y forma de finalización del embarazo; c) presentación clínica y gravedad de la embolia de líquido amniótico, incluidos colapso cardiopulmonar, coagulopatía predominante, forma atípica, paro cardiaco, choque, hemorragia masiva15 ytiempo entre el inicio del evento y la muerte materna; y d) terapia y soporte vital (trasfusión masiva), ECMO, protocolo A-OK, control de hemorragia, ventilación mecánica, reanimación cardiopulmonar y uso de hemoderivados específicos.
Análisis estadístico: Los datos extraídos se tabularon en una base de datos diseñada en Microsoft Excel® versión 2016. Luego de verificar la integridad y revisar las variables, el procesamiento y análisis estadístico se llevó a cabo mediante el paquete estadístico SPSS versión 22.
Análisis de datos: Se hizo un análisis univariado mediante estadística descriptiva para la totalidad de las variables. Las variables categóricas se establecieron en frecuencias absolutas y relativas (porcentajes), mientras las variables cuantitativas se evaluaron mediante medidas de tendencia central (media o mediana) y de dispersión (desviación o error estándar), estableciendo intervalos de confianza del 95%.
Para cumplir el objetivo de la revisión se comparó la mortalidad materna y perinatal con variables dependientes e independientes más importantes. Para cada intervención se construyeron tablas de contingencia 2 × 2, se compararon la frecuencia del desenlace (muerte materna) entre los grupos expuestos y no expuestos. Se calcularon las razones de momios (odds ratio, OR) como medida de asociación, junto con sus intervalos de confianza al 95% (IC95%). En las tablas donde una de las celdas contenía un valor de 0, se aplicó la corrección de Haldane-Anscombe (adición de 0.5 a cada celda) para permitir el cálculo estable del OR y del IC95%.16
La significación estadística se evaluó mediante la prueba exacta de Fisher en virtud de la baja frecuencia del desenlace y el tamaño reducido de algunas celdas. Se consideró un valor de p < 0.05 como estadísticamente significativo. Los resultados se expresan en OR con IC95% y valor de p, con interpretación de la magnitud y dirección de la asociación y la amplitud del intervalo de confianza como indicador de precisión.
En virtud del carácter observacional y la heterogeneidad de los reportes incluidos, los OR se interpretaron en medidas de asociación no causales, con reconocimiento de intervenciones de transfusión masiva, ECMO o control de hemorragia que representan marcadores de gravedad clínica más que exposiciones independientes.
Sesgos: El riesgo de sesgo se consideró amplio, debido a que la revisión incluyó principalmente reportes y series de casos. Estos documentos dependen de la calidad y el detalle de la información publicada. Esta limitación, frecuente en revisiones narrativas, se consideró en la discusión.
Consideraciones éticas: El estudio fue aprobado por el Comité de ética e investigación del Hospital Regional de la Orinoquía de acuerdo con el acta 005 del 2 de febrero de 2023. Los autores firmaron carta de compromiso, confidencialidad y cumplimiento de actividades en el proyecto de investigación.
RESULTADOS
Se identificaron 75 artículos publicados entre 2018 y 2025, con un incremento progresivo y un máximo en 2022 (n = 18). Los estudios procedieron de 26 países, con predominio de Estados Unidos (n = 18), China (n = 10) y Japón (n = 7). Gran parte correspondieron a reportes de caso (84%),18-48,50_52, 55-59,61-69,71,73-80,82-88,90-93 seguidos de series de casos (8%),17,49,53,54,60,70,72,89 y comunicaciones breves. 81,90,94,95
Se analizaron 100 casos clínicos utilizando los criterios de Clark11 para estandarizar el diagnóstico. La edad media de las madres fue de 33.4 años (DE ± 6.0), con predominio del grupo de 35 a 39 años (29%). La mayoría de las mujeres eran multíparas (69%) y cursaban embarazos a término (78%), con una media de 36.6 semanas de gestación (DE ± 6.5).
Entre las condiciones asociadas con la terminación del embarazo destacaron: ruptura espontánea de membranas (29%), trastornos placentarios (17%) y preeclampsia o trabajo de parto espontáneo (8% cada uno). En la atención obstétrica, 46% recibió inducción del trabajo de parto, 31% métodos de maduración cervical y 24% amniotomía.
La cesárea fue la vía de nacimiento más frecuente (68%), seguida del parto (27%) y procedimientos de aborto (4%). Las principales indicaciones de cesárea fueron: sufrimiento fetal (29.4%), trastornos placentarios (25%) y estado materno grave (20%). En las cesáreas de urgencia, 20 fueron por causa materna y 18 por causa fetal. La anestesia más utilizada fue la epidural (45%), seguida de anestesia general (38%) y 17% psicoprofiláctico o sin anestesia.
En la fase del parto en que se manifestaron los eventos de embolia de líquido amniótico fue durante el parto, cesárea o aborto (50%), en 43% fue posparto o poscesárea y en el 7% durante la labor o el embarazo. Las manifestaciones clínicas fueron: hipoxia e hipotensión en los 100 casos, coagulación intravascular diseminada 90%, el estado inconsciente o coma en 55%, el paro cardiorrespiratorio en 52%, la cianosis en 51% y las convulsiones en 27%. De los tipos de embolia de líquido amniótico fue el tipo cardiopulmonar con coagulación intravascular diseminada 85%, cardiopulmonar sin coagulación intravascular diseminada 10% y coagulación intravascular diseminada sin alteraciones cardiopulmonares 5%. Cuadro 2
En intervención terapéutica, el 98% recibió reanimación cardiopulmonar, 96% ingreso a la unidad de cuidados intensivos, 89% requirió transfusión masiva y 69% procedimientos de control de hemorragia. El soporte circulatorio con ECMO veno-arterial se utilizó en 31 casos. El protocolo A-OK (atropina-ondansetrón-ketorolaco) se administró en 39%. Cuadro 3
La supervivencia materna fue del 87%, aunque 57 tuvo morbilidad aguda. La letalidad materna fue del 13%, principalmente por insuficiencia orgánica múltiple (7 de 13) y choque mixto (3 de 13). La morbilidad aguda incluyó lesiones neurológicas (24 de 57), cardiopulmonares (15 de 57) y renales (14 de 57).
En los desenlaces perinatales, 86 recién nacidos supervivieron (quitando los 5 abortos y las 9 muertes perinatales); 40 (46.5%) tuvieron morbilidad, sobre todo Apgar ≤ 6 que requirió reanimación cardiopulmonar (25 de 40) y el resto daño neurológico (11 de 40). Hubo nueve muertes perinatales asociadas con asfixia aguda, hemorragia intraventricular o muerte materna. Cuadro 4
La letalidad materna solo ocurrió en el fenotipo embolia de líquido amniótico con coagulación intravascular diseminada (15.3%), sin casos en otros tipos. De acuerdo con la vía de nacimiento, los decesos se distribuyeron en partos (5 de 28), cesáreas urgentes (6 de 33) y procedimientos menores a las 20 semanas (2 de 5), sin muertes en cesáreas electivas. Cuadro 5
En la relación de la embolia de líquido amniótico con la mortalidad perinatal por tipo y vía de nacimiento se observó que los 9 casos también ocurrieron en el tipo embolia del líquido amniótico con coagulación intravascular diseminada (10.1%). Cuadro 6
En los análisis de asociación, la mortalidad materna se relacionó, significativamente, con embolia de líquido amniótico con coagulación intravascular diseminada (OR 5.0; p = 0.01) y con procedimientos a menos de 20 semanas (OR 11.0; p = 0.02). En el subgrupo de embolia de líquido amniótico con coagulación intravascular diseminada, el control hemorrágico se asoció con mayor mortalidad (OR 5.33; p = 0.04). La morbilidad materna grave y la mortalidad perinatal también se asociaron con embolia de líquido amniótico con coagulación intravascular diseminada y con procedimientos menores a 20 semanas de gestación. Cuadros 7 a 11
Al hacer un análisis comparativo por medio de la prueba exacta de Fisher, por los pocos casos en la mortalidad materna y perinatal se encontraron asociaciones importantes:
El paro cardiorrespiratorio se asoció, significativamente, con mortalidad materna (100% en fallecidas vs 41.9% en supervivientes; p < 0.001). Cuadro 12
La distribución del tipo de terminación del embarazo contrastó, significativamente, entre mujeres con morbilidad materna y mujeres sanas (p = 0.018). Las pacientes con morbilidad materna tuvieron mayor frecuencia de cesárea urgente (37% vs 32%) y cesárea electiva (47% vs 26%), mientras que las mujeres sanas tuvieron mayor proporción de parto (39% vs 10%). Cuadro 13
La distribución del tipo de finalización del embarazo difirió significativamente, aunque en menor grado, entre mujeres sanas y muertes maternas (p = 0.047). Estas últimas se asociaron exclusivamente con procedimientos de urgencia (46% cesárea urgente-emergencia 8% procedimientos no obstétricos) y no se registraron cesáreas electivas. En contraste, las mujeres sanas tuvieron mayor frecuencia de parto (38%) y cesárea electiva (28%). Cuadro 14
También se evaluó el tiempo transcurrido entre el inicio del evento clínico de la embolia de líquido amniótico y la muerte de la mujer y se encontró que la mediana fue de 17 h, lo que significa que la mitad de las pacientes fallecieron en las primeras 17 h desde el evento de la embolia del líquido amniótico. Además, la media de 21.35 h y su IC95% (10.08-32.62 h) representa que el promedio de tiempo entre el evento y la muerte fue entre 10 y 33 horas, aproximadamente. Los valores de los cuartiles 25 y 75 establecieron que la muerte de estas mujeres ocurrió entre las 7 y 24 horas. Cuadro 15
DISCUSIÓN
Los hallazgos de esta revisión narrativa confirman que la embolia de líquido amniótico sigue siendo una complicación de aparición súbita. Su fisiopatología es compleja y se asocia con elevada morbilidad y mortalidad materna y perinatal. Esto ocurre, incluso, en contextos con acceso a cuidados intensivos y terapias avanzadas. La inclusión de 100 casos publicados entre 2018 y 2025 permite identificar tendencias actuales. Estas tendencias abarcan la manifestación clínica, las intervenciones utilizadas y los desenlaces reportados. En conjunto, los resultados ofrecen una visión actualizada del espectro clínico de la embolia de líquido amniótico.
En primer lugar, la distribución demográfica observada coincide con reportes previos. Predominaron mujeres en la tercera y cuarta décadas de la vida, multíparas y con embarazos a término.3 La edad media fue de 33.4 años. Además, una proporción elevada de gestaciones fue de 37 semanas o más. Estos datos indican que la embolia de líquido amniótico no se limita a poblaciones con alto riesgo obstétrico clásico. También puede manifestarse en embarazos aparentemente normales y en abortos, sobre todo inducidos.26 La asociación con ruptura espontánea de membranas, trastornos placentarios y preeclampsia sugiere un posible papel de los procesos inflamatorios o de la disrupción de las barreras materno‑fetales. Sin embargo, la evidencia disponible aún es insuficiente para establecer causalidad.14
La caracterización clínica de los casos incluidos confirma la naturaleza bifásica y multisistémica de la embolia de líquido amniótico. La tríada clásica de hipoxia, hipotensión y coagulopatía coexistió en la mayoría de los casos en los que destacó que la coagulación intravascular diseminada ocurrió en el 90% de las pacientes. Este hallazgo es congruente con la bibliografía reciente, que reconoce a la coagulación intravascular diseminada como un componente central del tipo más grave de la embolia de líquido amniótico. De hecho, el tipo “cardiopulmonar con coagulación intravascular diseminada” representó el 85% de los casos y concentró la totalidad de las muertes maternas y perinatales, lo que subraya su valor como marcador pronóstico fuerte.47 En cuanto a las intervenciones terapéuticas, la elevada frecuencia de reanimación cardiopulmonar (98%), ingreso a la unidad de cuidados intensivos (96%) y transfusión masiva (89%) refleja la gravedad extrema de la manifestación clínica. La aplicación de estrategias avanzadas como ECMO veno‑arterial (31%) y el protocolo A‑OK (39%) evidencia la adopción creciente de terapias de rescate en centros especializados. Sin embargo, tal como muestran los resultados, ninguna de estas intervenciones se asoció de manera independiente con la mortalidad materna. Los valores de p no significativos y los intervalos de confianza amplios solo reflejan los pocos eventos y la heterogeneidad de los reportes incluidos, pero también sugieren que estas intervenciones se aplican, sobre todo, en pacientes con mayor gravedad basal, y podrían representar marcadores de gravedad más que factores pronóstico, aunque esto requiere confirmación.
El hallazgo de que el control de la hemorragia se asoció significativamente con mortalidad en el tipo de embolia de líquido amniótico con coagulación intravascular diseminada (OR 5.33; p = 0.04) debe interpretarse con cautela. No implica un efecto letal de los procedimientos quirúrgicos, sino que subraya que la necesidad de una intervención quirúrgica para el control de la hemorragia es un marcador robusto de inestabilidad clínica de las pacientes. Este patrón es consistente con estudios previos que describen que la hemorragia masiva secundaria a coagulación intravascular diseminada es uno de los determinantes más importantes de mortalidad en la embolia de líquido amniótico.1,10,11
Todas las pacientes que fallecieron tuvieron paro cardiorrespiratorio (13 de 13; 100%). En contraste, este evento ocurrió en 39 de las 87 supervivientes (44.8%). Esta diferencia confirma una asociación muy fuerte y estadísticamente significativa entre paro cardiorrespiratorio y mortalidad materna (p < 0.001). El hallazgo es coherente con la fisiopatología de la embolia del líquido amniótico. El paro cardiorrespiratorio representa la manifestación inicial más grave del tipo cardiopulmonar con coagulación intravascular diseminada. Estos resultados coinciden con lo señalado por otros autores.6,39
La distribución del tipo de terminación del embarazo difirió significativamente entre las pacientes con morbilidad materna y las sanas (p = 0.018). Las pacientes con morbilidad tuvieron mayor frecuencia de cesárea de urgencia (37% vs 32%) y de cesárea electiva (47% en comparación con 26%). En cambio, las pacientes sanas reportaron mayor proporción de parto (39% vs 10%). Este patrón coincide con lo descrito por otros autores.1,6,10
Al analizar la distribución del tipo de terminación del embarazo que difirió significativamente entre mujeres sanas y afectadas (p = 0.047), se observó que estas últimas se asociaron exclusivamente con procedimientos de urgencia (46% cesárea de urgencia y 8% procedimientos no obstétricos) y no se registraron cesáreas electivas. En contraste, las mujeres sanas tuvieron mayor frecuencia de parto (38%) y cesárea electiva (28%), ya observada por otros autores.1,10
El intervalo entre el inicio del evento y la muerte materna es un dato relevante y poco descrito en la bibliografía. Sin embargo, debe interpretarse con cautela por la escasa cantidad de casos. Los datos muestran que la mortalidad materna por embolia del líquido amniótico ocurre, principalmente, durante las primeras 24 horas. El periodo más crítico parece concentrarse antes de las 12 a 18 horas. Los casos fulminantes, registrados en dos horas o menos, confirman la naturaleza abrupta y catastrófica del evento. En cambio, los casos de evolución prolongada, entre 24 y 72 horas, sugieren evolución hacia insuficiencia multiorgánica secundaria a coagulación intravascular diseminada y choque persistente.3,96,97
Esta revisión también evidencia vacíos importantes de conocimiento. El predominio de reportes de caso y series pequeñas limita la identificación de factores de riesgo independientes. También dificulta evaluar la efectividad real de intervenciones como la ECMO-VA o el protocolo A‑OK. Además, la heterogeneidad en las definiciones, los criterios diagnósticos y las estrategias de tratamiento limitan la comparación entre estudios. Se requieren registros multicéntricos, criterios diagnósticos estandarizados y estudios prospectivos. Estos permitirían desarrollar modelos pronóstico más precisos y algoritmos terapéuticos basados en evidencia.
La interpretación de los resultados debe considerar varias limitaciones inherentes a la evidencia disponible. Gran parte de los estudios incluidos correspondieron a reportes y series de casos, lo que restringe la posibilidad de establecer relaciones causales o evaluar la efectividad comparativa de las intervenciones. Los pocos eventos y la heterogeneidad clínica y metodológica explican que los intervalos de confianza amplios reflejan la poca cantidad de eventos y la heterogeneidad de los reportes incluidos, lo que limita la precisión de las estimaciones. La variabilidad en los criterios diagnósticos, en las estrategias de tratamiento y en la calidad del reporte dificulta la comparación entre estudios. La dependencia de la bibliografía publicada introduce un posible sesgo de publicación, lo que puede afectar la generalización de los hallazgos.
CONCLUSIÓN
Esta revisión narrativa de 100 casos publicados entre 2018 y 2025 confirma que la embolia de líquido amniótico sigue siendo una urgencia obstétrica de alta complejidad, dominada por el tipo cardiopulmonar con coagulación intravascular diseminada, responsable de todas las muertes maternas y perinatales registradas. Si bien la transfusión masiva, el soporte vital intensivo, la ECMO veno‑arterial y el protocolo atropina-ondansetrón-ketorolaco se utilizaron con frecuencia, ninguna intervención mostró asociación independiente con la mortalidad, lo que sugiere que su uso refleja, principalmente, la gravedad clínica. La supervivencia materna global fue elevada, pero la morbilidad aguda, en especial neurológica, fue considerable. Estos resultados destacan la necesidad de reconocer tempranamente el tipo de embolia de líquido amniótico, estabilizar de inmediato a la paciente y activar cuidados multidisciplinarios intensivos. También subrayan la urgencia de evidencia colaborativa y estandarizada que mejore la estratificación del riesgo y optimice la indicación del tratamiento.
DECLARACIONES
Conflicto de interés
Los autores declaran no tener conflictos de interés relacionados con este artículo.
Financiamiento
Este estudio no recibió financiamiento de ninguna fuente pública, comercial o sin fines de lucro.
Derecho a la privacidad y consentimiento informado
En este artículo no aparecen datos de pacientes.
Uso de inteligencia artificial
Los autores declaran que se utilizó inteligencia artificial solamente para la elaboración del diagrama de flujo tipo PRISMA, adecuado para revisión narrativa.
Contribuciones de los autores
Planificación y elaboración del proyecto de investigación: JCVC, KMMG, LGA; diseño y obtención de datos: JCVC, KMMG; análisis y presentación de resultados JCVC, KMMG; elaboración del manuscrito para la difusión del nuevo conocimiento a la comunidad científica JCVC, KMMG, LGA; revisión final y aprobación por los autores JCVC, KMMG, LGA.
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